miércoles, 29 de febrero de 2012

La vida no es una sucesión de escenas revolucionarias. 
La vida es mucho más difícil que un simple erotismo por la revolución.
La vida es, más bien, la administración cautelosa de la contradictoria complejidad de los afectos, las ideas, las emociones y, por sobre todo, la supervivencia. 

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Y si quiero estudiar Medicina? ¿Eh, qué me decís ma?

Desde chiquitos nos educan para nuestro futuro. Nos enseñar a crecer, a crecer como ellos quieren que crezcamos. Que esto sí, que tal otra cosa no. Vos servís para esto, pero para tal otra sos un completo desastre, ¡qué no te escuche la abuela! Desde que somos chicos, nuestros padres, maestros, tutores y encargados nos catalogan. Izquierda, derecha. A un lado los números. Vos física, vos química, economía o matemática. ¡Ni se te ocurra tocar la flauta! Para el otro, buen, los otros. No, inferior no, pero... ¿historia? Sí, sí, este es el lado para vos, el de los raritos. Los que leen mucho, los que escriben. Aquellos que saben de memoria cada bandera asiática y cada capital del viejo mundo. Los que piensan, preguntan, se cuestionan. Los análiticos, los profundos y dubitativos. En fin, los que harían cualquier cosa en sus vidas antes que tener que tocar, una vez más, una fantasmal hoja cuadriculada


domingo, 11 de diciembre de 2011

El principio del fin?

Las complicaciones amorosas surgen porque los hombres quieren todo lo que existe, mientras que todo lo que las mujeres quieren, no existe.

Perdidos

Sin brújula venimos al mundo. Llegamos sin ningún sentido de ubicación. Nada de Nortes, ni Sur. Ningún camino predispuesto, ninguna meta por cumplir. Al mundo, llegamos vacíos. Vacíos de todo objetivo.
Crecemos, cambiamos. Conocemos. Y muchas metas aparecen en el paseo. Metas lejanas, otras más próximas. Fáciles o inalcanzables. Imposibles, envidiables o hasta dejable.
Los objetivos guían nuestros pasos. Pero... ¿y si perdemos el rumbo? ¿Cómo saber hacia dónde vamos? 

jueves, 24 de noviembre de 2011

No sé quién inventó la currícula escolar, si fue Sarmiento, Filmus o algún profesor en particular.
No sé y no me importa quién la instaló. Pero sí tengo un par de dudas, que las pienso y las vuelvo a pensar, y no las puedo solucionar.
Si a mí las dimensiones de la Tierra no me interesan, no estudio Agronomía y problema resuelto.
Si a mí no me interesa las enfermedades de mi perra, dejo la vacante de Veterinaria a otra persona.
Si a mi las matemáticas no me gustan, no me salen, no las entiendo, qué necesidad tienen de obligarme a graficar derivadas si nunca más en mi vida voy a tocar una hoja cuadriculada?

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Querido MB

Es raro sentarme a escribirte. Escribirte es asumir que llegó el fin, asumir que llegó la hora de despedirte, de despedirme. En fin, que llegó la hora de irme
Se me hace muy difícil dejarte ir, dejarme ir a mí, a mi yo que creció entre tus paredes durante estos años, que creció con tus clases y tus recreos, a mi yo que creció con cada profesor, y con cada compañero. 
Me cuesta materializar nuestra despedida. No es que no quiera seguir con mi vida, es solo que quiero quedarme también en la vida que ya termina. ¿No me dejás vivir en dos mundos? ¿No me dejás volver entrar por primera vez, aunque sea una sola vez más? 
Sí, ya sé, ni hace falta que me respondas. No, no puedo. Y está bien, lo entiendo. Sé que el tren pasa una sola vez, y tuve la suerte de haber podido aprovechar mi viaje al máximo. 
Vos me viste crecer, vos me hiciste crecer. Me abrazaste, me acompañaste y me apoyaste siempre en este camino, pero también me diste las alas para volar mi vuelo. Me enseñaste mucho, pero más me enseñaste a pensar por mí misma. Confiaste en mí, en mi capacidad, en mi creatividad. Confiaste en que podía, y hoy, efectivamente, puedo. Me hiciste pensar, me hiciste crear. Me enseñaste a dar siempre más, a exigirme mi máximo y nunca conformarme. Me enseñaste en valor de la búsqueda y de la pregunta, de la investigación misma, del camino más que la propia respuesta, cerrada y aprehendida. 
Me diste las herramientas para poder afrontar problemas de matématica y fuentes de Onganía, pero más me enseñaste para afrontar la vida. Me mostraste caminos y me diste a elegir, me diste la libertad para aprender y sentir. 
Entre tus paredes, me reencontré, me reconocí y me aprendí a querer. Entre día y día, trimestre y trimestre, año tras año, entre tus paredes mi identidad constituí. Me hiciste un espacio en tu lugar y me invitaste a apropiármelo. Hoy puedo afirmar, con el pecho inflado, que en MB encontré mi lugar
No me queda más que agradecerte, por cada clase, cada recreo, cada salida, cada viaje. Por cada genio que me presentaste, cada profesor interesante. Por cada amigo que me reencontraste, compañeros de ruta de ahora en adelante. 
Gracias Buber, muchas gracias!
Hasta siempre, 
Yo

martes, 22 de noviembre de 2011

Tomado prestado

Durante mucho tiempo creí que soñar despierta la mitad del día era el rasgo más llamativo de mi personalidad. Que ser una soñadora hacendosa y precisa era una cualidad especial, como ser tartamudo, pelirrojo o zurdo lo es para otras personas. Sin embargo, hace unos años, conversando con amigas, me di cuenta de que mi vicio no era mío. Que todas las mujeres pasábamos horas practicando diálogos irreales en voz alta, besándonos con actores de Hollywood entre sueños, o imaginándonos vestidas con el trench de Michelle Morgan y un collar doble de perlas viajando en el Orient Express.

lunes, 21 de noviembre de 2011

“Puede que los libros no cambien nuestro sufrimiento, puede que no nos 
defiendan del mal, puede que no nos digan qué es bueno o qué es 
hermoso, y ciertamente no nos protegerán de nuestro común destino 
final. Pero nos conceden innumerables posibilidades: la posibilidad de 
cambio, la posibilidad de iluminación”